*La misión TAIEX-INTPA hizo un recorrido técnico en Talagante y El Monte y sostuvo encuentros con Agroseguros, INDAP, ODEPA y aseguradoras para contrastar el modelo chileno con la reforma francesa post 2022-2023.
En plena conversación global sobre adaptación y resiliencia, Chile recibió una delegación de expertos franceses vinculados a la Unión Europea para revisar, comparar y extraer aprendizajes sobre seguros silvoagropecuarios con subsidio estatal.
La misión, articulada bajo TAIEX INTPA, llegó con el objetivo de presentar la transformación del sistema francés desde 2023 y, al mismo tiempo, conocer en terreno cómo opera el modelo chileno y su red público-privada.
La gira fue organizada por la Unión Europea junto a Agroseguros Chile e incluyó capacitaciones, reuniones con instituciones del sector agrícola, encuentros con aseguradoras y visitas a predios para observar la experiencia real de agricultores y productores que ya usan estas coberturas para enfrentar heladas, sequía y otros riesgos.

Quiénes vinieron y qué es TAIEX INTPA
La misión estuvo compuesta por Pierre-Adrien Romon, agregado de Agricultura de la Embajada de Francia en Brasil para Brasil, Argentina y Chile, y Alexis Grandjean, jefe adjunto de gabinete y responsable de seguros agrícolas y presupuestos en acciones internacionales del Ministerio de Agricultura y Soberanía Alimentaria de Francia.
La plataforma que respalda la cooperación, TAIEX INTPA, moviliza expertos públicos de los Estados miembros para apoyar reformas, compartir buenas prácticas y fortalecer capacidades institucionales en países socios, alineando estos intercambios con objetivos de desarrollo y marcos de cooperación internacional.
Desde la mirada francesa, el cambio de reglas en seguros agrícolas no fue cosmético. Grandjean explicó que antes de la reforma coexistían dos sistemas, uno privado subvencionado y otro estatal, con parámetros distintos y resultados que no permitían que el seguro creciera como herramienta masiva. La reforma, en síntesis, buscó unificar el dispositivo con el Estado asumiendo las pérdidas más catastróficas, para aumentar rápido la proporción de tierras aseguradas en un contexto donde el cambio climático se ha acelerado en la última década.

Alexis Grandjean
A modo personal dice, Alexis Gradjean, el éxito de estos instrumentos también es cultural y comunicacional. Francia cuenta con una larga historia de dispositivos y una red de consejeros y aseguradoras locales que difunden información.
Señala que le llamó la atención en Chile, la atención y la rapidez con que productores recuerdan y adoptan nuevos instrumentos cuando conocen su existencia, aunque siempre existen desafíos de mayor “visibilidad” y despliegue sostenido de la política en el tiempo.
Vincula la importancia del seguro agrícola a una meta pública explícita: ampliar la cobertura para enfrentar eventos climáticos, mediante subvenciones a primas y un diseño institucional que funcione. Explica que el equipo en su ministerio trabaja “con un objetivo de aumentar el número de agricultores que están cubiertos por estos seguros subvencionados”.

Superar siempre la cifra de superficie asegurada
En Chile, el director ejecutivo de Agroseguros, Alberto Niño de Zepeda, comparó la cobertura de Francia, la cual bordea el 25% de superficie agrícola asegurada, mientras Chile no llega al 8%.
Desde su perspectiva, si el seguro pretende “acompañar” el fenómeno del cambio climático, el desafío país es elevar las coberturas, pero con un límite evidente: el presupuesto no necesariamente crecerá al ritmo requerido, por lo que se deberán explorar fórmulas para abaratar seguros y rediseñar el uso de subsidios.
En esa misma línea, Niño de Zepeda subrayó que la cooperación técnica no fue sólo para “mirar afuera”, sino también para mostrar lo ya construido en Chile, incluyendo seguros individuales y, especialmente, el avance reciente en seguros colectivos.

Alberto Niño de Zepeda
Los seguros colectivos chilenos, fue un punto de gran interés para las autoridades francesas. Según relata el director de Agroseguros, el sistema incluye pólizas individuales donde la contratación es del agricultor, y pólizas colectivas en que el seguro cubre a un conjunto, con dos casos emblemáticos: Influenza Aviar (para productores de hasta 20.000 aves) y Mosca de la Fruta, como instrumento compensatorio que no cubre todo, pero ayuda a enfrentar episodios críticos.
El alcance del seguro por Mosca de la Fruta fue descrito como masivo: cobertura para 44.000 agricultores hospederos, sin necesidad de inscripción, con pagos ya ejecutados en regiones como Coquimbo, Tarapacá y Arica y Parinacota.
El agregado de Agricultura de Francia en Brasil, Chile y Argentina, Pierre-Adrien Romon, por su parte, destacó que este tipo de enfoque colectivo le pareció interesante no sólo por el aspecto económico, sino también por el incentivo sanitario: el productor se ve motivado a denunciar un foco lo antes posible, lo que favorece la contención. Según su impresión inicial, no es un esquema equivalente al que exista de forma colectiva en Francia.
Destaca como valor del seguro colectivo chileno que no solo compensa pérdidas, sino que fortalece la sanidad y la respuesta temprana. Le parece “muy interesante” porque, además de compensar, “incentiva el manejo de plagas”, ya que el productor es incentivado “a denunciar el foco lo más pronto posible”.

Pierre-Adrien Romon, agregado de Agricultura de la Embajada de Francia en Brasil para Brasil, Argentina y Chile, junto la emprendedora de productos que entregan valor agregado a la miel, desde cosmética hasta vinagre y licores de mil.
Misión técnica: del diseño institucional al campo
El itinerario combinó sala y terreno. La delegación recibió capacitaciones sobre el modelo chileno y sostuvo reuniones con la Unidad de Gestión de Riesgo de Desastres Agrícolas (UGRA), con INDAP y con ODEPA, involucrando a Roberto Leal, Arnaldo Labarra y Andrea García.
Luego el foco se movió hacia el vínculo con aseguradoras y cooperación multilateral, con reuniones que incluyeron a Katherine Ramírez (Seguros Sura Chile), Romina Ordoñez (BID) y Mauro Arias (proyecto Minagri–BID).
Y se realizaron visitas a agricultores en Talagante y El Monte para observar experiencias concretas con seguros subsidiados por Agroseguros e INDAP. La ruta incluyó al apicultor Gustavo Espinoza, al productor de cerezas Luis Araya y al productor de cebollas y ajo Pedro Espinoza. Los agricultores en general manifestaron agradecidamente, la tranquilidad de saber que la inversión está protegida frente a riesgos climáticos como heladas, sequía o algún desastre que afecte sus campos.

Apicultura: polinización, transhumancia y robos que no se esperan
La estación apícola dejó una idea matriz para toda la cadena: sin polinización no hay fruta ni semilla. El apicultor Gustavo Espinoza, quien lleva 50 años en este rubro junto a su esposa y cinco hijos, lo planteó de manera firme, recordando que una parte importante de la producción frutícola descansa en el trabajo de las abejas.
A esa relevancia productiva se suman riesgos logísticos y climáticos. Manuel Gross, jefe de área de INDAP, explicó que muchos apicultores realizan transhumancias, trasladando colmenas a zonas del sur por floraciones específicas como el ulmo u otras especies florales, lo que implica riesgos en ruta y exposición a robos cuando las colmenas quedan en campos ajenos. Mencionó casos de alto impacto, como el robo de 200 colmenas a un apicultor en la zona.
En la experiencia de Espinoza, el seguro se volvió una herramienta que “no se puede dejar pasar”, especialmente tras una sequía prolongada y la recurrencia de incendios. Valoró que la cobertura le ha protegido ante eventos productivos y contingencias como incendios, aun cuando su deseo sea no tener que activarla.
Cerezas: exportación, heladas y la importancia de denunciar a tiempo
La visita no pudo dejar pasar a un productor frutícola, lo que permitió aterrizar el impacto de las heladas en números productivos. Luis Araya, productor de cerezas en Talagante y usuario de INDAP, relató que el rendimiento puede cambiar drásticamente por eventos de frío: de 15.500 kilos el año anterior a 7.500 kilos, atribuyéndolo a una helada fuerte que afectó flores y cuaja.
En su caso, aunque cuenta con seguro, reconoció que no lo activó ante el evento, abriendo un punto para la masificación del instrumento: la necesidad de información práctica y cultura de denuncia oportuna para que el seguro cumpla su rol en caja y continuidad operacional.
El relato de Araya también dejó señales de contexto exportador. El productor mencionó la orientación a China y la presión de ventanas logísticas como el Año Nuevo chino, además de tiempos de tránsito marítimo del orden de 45 días, variables que inciden en estrategia comercial y riesgo de mercado.

Pedro Espinoza
La lógica del seguro no es sólo frutícola-exportadora, sino transversal para hortalizas y sistemas productivos con exposición similar a eventos climáticos. Dentro del recorrido también se visitó al agricultor, Pedro Espinoza y su cultivo de cebollas, quien también cuenta con seguro agrícola y destacó el apoyo institucional y la labor que realizan los trabajadores bolivianos en sus campos, “sin ellos no podríamos sacar adelante nuestros campos, habrían muy pocos campesinos trabajando”.
Agrega que el clima ha cambiado “el año que pasó fue muy lluvioso en agosto, fecha en que uno planta la cebolla, hay muchos cambios climáticos, ya no estamos seguros, no nos podemos fiar, esto incide también en las enfermedades que afectan a los cultivos, y hay plagas que se reproducen muy rápido”.

Luis Araya, productor de cerezas
Desde Agroseguros, el objetivo de este intercambio no es replicar “una fórmula europea”, sino comparar dispositivos y detectar ajustes que permitan aumentar cobertura sin disparar costos.
Niño de Zepeda planteó que el camino exige estrategia para abaratar primas y rediscutir subsidios, porque el gran desafío es escalar desde el actual nivel de superficie asegurada hacia un modelo que efectivamente acompañe la agricultura chilena frente a un clima más volátil.
En paralelo, la experiencia francesa deja un mensaje para analizar cuando coexisten sistemas mal coordinados, el seguro no despega. La reforma en Francia buscó ordenar responsabilidades y dar un marco en el que el Estado entra con fuerza ante pérdidas catastróficas, empujando el crecimiento del aseguramiento.
La misión TAIEX-INTPA en la medida que se hacía el recorrido fue mostrando en las diferentes declaraciones, que el seguro no es considerando un gasto “extra”, sino un instrumento de continuidad para sostener inversión, crédito, mano de obra y compromisos comerciales cuando el clima golpea.
Para Chile, el debate de fondo ya no es si debe existir, sino cómo masificarlo con educación práctica, procesos simples, más difusión y diseños colectivos que, además de compensar, contribuyan a la gestión sanitaria y a la detección temprana de problemas que afectan a toda la cadena agroexportadora.









Créditos: Andrea Bustos, editora de Diario Frutícola